Eras tan alto,
pero te quedó grande el lugar de mi vida en el que te puse.
Escribo con resentimiento,
con la sensación de que fue todo una pérdida de tiempo.
Aun así encuentro consuelo,
en pensar que cuando lo dejamos tú perdiste más que yo.
Primavera extraña,
vivida entre diciembre y febrero.
Terrible invierno,
sufrido entre marzo y julio.
Todo ha acabado, pero todavía tiemblo.
lunes, 9 de diciembre de 2019
jueves, 5 de septiembre de 2019
Carta de despedida
Este amor duró 204 canciones y otras tantas películas. Podrían haber sido más, pero no era el momento, no era el lugar. No eras la persona.
Gracias por poner el rock, por las fotos de carrete, por agarrar mi mano mientras lloraba. Y gracias por prestarme tu chaqueta en las noches frías.
A veces te miraba a los ojos sabiendo que te haría daño. Sintiéndome como el torero que escruta al toro antes de darle la estocada. Como una asesina a la que solo le faltaba decidir el cuándo.
Ahora me queda la melancolía de una ciudad maldita. El fantasma de tu recuerdo asociado a algunas cosas, a pequeñas cosas, que aparecen de imprevisto.
Perdona, llevaba heridas viejas sin curar, y te salpiqué de sangre.
Gracias por poner el rock, por las fotos de carrete, por agarrar mi mano mientras lloraba. Y gracias por prestarme tu chaqueta en las noches frías.
A veces te miraba a los ojos sabiendo que te haría daño. Sintiéndome como el torero que escruta al toro antes de darle la estocada. Como una asesina a la que solo le faltaba decidir el cuándo.
Ahora me queda la melancolía de una ciudad maldita. El fantasma de tu recuerdo asociado a algunas cosas, a pequeñas cosas, que aparecen de imprevisto.
Perdona, llevaba heridas viejas sin curar, y te salpiqué de sangre.
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| Ilustración: Yuri Shwedoff |
jueves, 11 de julio de 2019
Fervorosa
Aquí vengo, con los ojos rotos de dolor
a apelar a tu infinita misericordia,
porque en las paredes de mi mente
resuena una palabra que se escribe "culpa",
y en mi pecho hay otra,
tatuada, cincelada, grabada,
que se escribe "penitente".
Aquí estoy, que teniéndolo todo
me hice mártir por voluntad propia.
No soy digna ni de que me mires,
pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Ay víctima, redime a tu verdugo,
eres la cura con nombre y apellidos,
con ojos castaños, con corazón de niño.
Ruego a Santa María, siempre virgen,
a los ángeles y a todos los santos,
que velen por ti, mi amor,
que al menos tú estés bien.
Para mí no pido nada, nada me sirve,
nada me alivia, nada me calma.
Solo tú puedes salvarme.
a apelar a tu infinita misericordia,
porque en las paredes de mi mente
resuena una palabra que se escribe "culpa",
y en mi pecho hay otra,
tatuada, cincelada, grabada,
que se escribe "penitente".
Aquí estoy, que teniéndolo todo
me hice mártir por voluntad propia.
No soy digna ni de que me mires,
pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Ay víctima, redime a tu verdugo,
eres la cura con nombre y apellidos,
con ojos castaños, con corazón de niño.
Ruego a Santa María, siempre virgen,
a los ángeles y a todos los santos,
que velen por ti, mi amor,
que al menos tú estés bien.
Para mí no pido nada, nada me sirve,
nada me alivia, nada me calma.
Solo tú puedes salvarme.
jueves, 13 de junio de 2019
Eco
Resuenan, reverberan,
tus besos en mi boca,
como un eco infinito,
como un recuerdo dulce
que arrastra una cuchilla afilada
que abre mi carne
que expone mi alma.
Resuenan, sí,
son campañas que tañen,
que anuncian la muerte,
que arrancan las lágrimas.
Son besos que duelen,
porque quema su ausencia,
porque ya no vuelven.
tus besos en mi boca,
como un eco infinito,
como un recuerdo dulce
que arrastra una cuchilla afilada
que abre mi carne
que expone mi alma.
Resuenan, sí,
son campañas que tañen,
que anuncian la muerte,
que arrancan las lágrimas.
Son besos que duelen,
porque quema su ausencia,
porque ya no vuelven.
jueves, 23 de mayo de 2019
Tierra nuestra
Prometo engendrar en mi vientre nuestro amor,
prometo perpetuarnos en el tiempo,
hacer carne de nuestra carne,
con nuestra sangre y nuestro sudor,
en esta tierra fértil bajo mi ombligo.
Podría prometerlo, pero de qué serviría,
qué vale ya mi palabra,
quién se fía de ella.
Quién la escucharía en este valle sin alma,
en esta vida sin agua.
Mi rey Midas, perdona.
Yo malogro lo que toco.
Perdona a este cuerpo,
débil y maltrecho,
incapaz de amarse, pero tan válido entre tus brazos.
prometo perpetuarnos en el tiempo,
hacer carne de nuestra carne,
con nuestra sangre y nuestro sudor,
en esta tierra fértil bajo mi ombligo.
Podría prometerlo, pero de qué serviría,
qué vale ya mi palabra,
quién se fía de ella.
Quién la escucharía en este valle sin alma,
en esta vida sin agua.
Mi rey Midas, perdona.
Yo malogro lo que toco.
Perdona a este cuerpo,
débil y maltrecho,
incapaz de amarse, pero tan válido entre tus brazos.
domingo, 21 de abril de 2019
Déboussolée
Las estrellas siempre me han sabido guiar,
pero esta noche el cielo está nublado
y tonta de mi, me deshice de la brújula.
No era una brújula perfecta, ni mucho menos,
tenía sus fallos, como todas,
pero era mi brújula,
llevaba tantos años con ella...
¿Tengo que aprender ahora a caminar sin ella?
Si vuelvo atrás para buscarla, ¿la encontraré?
¿Es lo correcto volver a buscarla?
Estoy desamparada, perdida, y estallo en mi grito mudo,
que son lágrimas calientes,
en medio de esta noche nublada, sin luna ni nada.
Hacía años que no lloraba tanto.
Yo quería pisar el húmedo musgo o la arena tibia
con mi brújula en la mochila,
pero se me cayó por el camino
o la tiré yo porque me pesaba mucho,
ya no me acuerdo,
ya qué importa.
pero esta noche el cielo está nublado
y tonta de mi, me deshice de la brújula.
No era una brújula perfecta, ni mucho menos,
tenía sus fallos, como todas,
pero era mi brújula,
llevaba tantos años con ella...
¿Tengo que aprender ahora a caminar sin ella?
Si vuelvo atrás para buscarla, ¿la encontraré?
¿Es lo correcto volver a buscarla?
Estoy desamparada, perdida, y estallo en mi grito mudo,
que son lágrimas calientes,
en medio de esta noche nublada, sin luna ni nada.
Hacía años que no lloraba tanto.
Yo quería pisar el húmedo musgo o la arena tibia
con mi brújula en la mochila,
pero se me cayó por el camino
o la tiré yo porque me pesaba mucho,
ya no me acuerdo,
ya qué importa.
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