19 de julio de 1771
<<¡La veré!>>, exclamo con júbilo por la mañana cuando, al despertarme lleno de alegría, dirijo mis miradas hacia el naciente sol; ¡la veré!, y no tengo otro deseo en todo el día. Lo demás desaparece ante esta esperanza.
26 de julio de 1771
Más de una vez me he propuesto no verla tan a menudo, pero ¿quién podría cumplirlo? Todos los días me vence la tentación, y todos también me digo a mí mismo solemnemente: <<Mañana no iré>>; pero, cuando mañana se vuelve hoy, hallo un nuevo y poderoso motivo que me conduce a su casa antes de haberme dado cuenta de ello. Ya porque me ha preguntado por la noche si nos veremos al día siguiente, y sería una grosería no ir; ya porque me ha hecho algún encargo y quiero yo mismo decirle el resultado; ya porque, estando la mañana deliciosa, me voy al pueblecito de Wahlheim, desde donde solo falta media legua para llegar a su casa, y su atmósfera me atrae... ¡zas!, ¡ya estoy allí!
J. W. Goethe
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