vuélve conmigo.
lunes, 23 de enero de 2012
domingo, 22 de enero de 2012
Vacía
Salgo de la biblioteca. El viento frío me pilla por sorpresa y rápidamente subo la cremallera de mi abrigo. Una pareja se mira de forma empalagosa. Me pongo los auriculares y enciendo el MP4, pero no llevo 30 segundos de canción cuando ya me he cansado, asi que lo apago. Me apetece más ir escuchando el ruido de la ciudad, los coches, la campana del tranvía, las risas vulgares de las adolescentes cuando les cuentan un cotilleo sabroso. Otra pareja pasa a mi lado caminando de la mano.
El estómago me vuelve a llamar la atención. La última vez que comí fue esta mañana cuando desayuné. No comí, no tenía hambre. Para hacérmelo más dificil, el olor a gofre se mete por mi nariz. Veo mi reflejo en un escaparate, quizá pueda pasar esta noche sin cenar también. Una pareja comparte un crepe entre risitas tontas, me dan asco. Amor y chocolate: horriblemente dulzón.
Otra pareja se despide en la parada del autobús, no se quieren separar. Paso por una tienda de lencería y dentro, otra pareja mira conjuntos de ropa interior y picardías. <<Cariño, ¿cual te gusta más para follarme esta noche?>> Casi que lo podía oir.
Parejas. ¿Por qué ya solo veo parejas? ¿Por qué me repugnan tanto? ¿Por envidia? Puede ser. Porque yo ya solo tengo frío, y hambre. Vacía literal y figuradamente.
viernes, 13 de enero de 2012
Bandera Blanca
¿Dónde estás? ¿Qué es de ti? ¿Qué te ha pasado durante estos meses?
Antes pensaba en ti, y me ponía horriblemente triste. Ha pasado el tiempo y cuando ahora me acuerdo de ti, de nosotros, solo me viene a la mente lo bueno. Te recuerdo. Y, por qué no decirlo, te echo de menos. Sí, te sigo teniendo mucho cariño, por todo lo que fuimos, por lo que significaste para mí. Gracias, gracias por esos proyectos de futuro que planeábamos y que ahora son fallidos, gracias por aquella vuelta al mundo que ibamos a dar, gracias por las monedas que me traías de cada país que visitabas.
A veces me gustaría mandarlo todo a la mierda y coger el telefono, marcar tu número, llamarte y volverte a contar mis cosas, contarte que me volví a enamorar, que en unos meses subiré a un escenario con un tutú, que me corté el pelo, que intento ponerme a dieta pero mi madre prepara unas magdalenas caseras muy ricas. Y que tu vuelvas a fliparte de que hablas perfectamente inglés. Lo que me detiene a hacerlo es tu reacción, puede que pienses igual que yo, puede que no. Puede que no me hayas perdonado que fuese yo la que empezara a pasar de ti, la que empezó este silencio. Por eso.
No se si todavía seguirás visitando este blog, no se si llegarás algun dia a leer esto. Por si acaso lo haces: te quiero mucho. Yo por mi parte he firmado el armisticio.
sábado, 7 de enero de 2012
Las desventuras del joven Werther
19 de julio de 1771
<<¡La veré!>>, exclamo con júbilo por la mañana cuando, al despertarme lleno de alegría, dirijo mis miradas hacia el naciente sol; ¡la veré!, y no tengo otro deseo en todo el día. Lo demás desaparece ante esta esperanza.
26 de julio de 1771
Más de una vez me he propuesto no verla tan a menudo, pero ¿quién podría cumplirlo? Todos los días me vence la tentación, y todos también me digo a mí mismo solemnemente: <<Mañana no iré>>; pero, cuando mañana se vuelve hoy, hallo un nuevo y poderoso motivo que me conduce a su casa antes de haberme dado cuenta de ello. Ya porque me ha preguntado por la noche si nos veremos al día siguiente, y sería una grosería no ir; ya porque me ha hecho algún encargo y quiero yo mismo decirle el resultado; ya porque, estando la mañana deliciosa, me voy al pueblecito de Wahlheim, desde donde solo falta media legua para llegar a su casa, y su atmósfera me atrae... ¡zas!, ¡ya estoy allí!
J. W. Goethe
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

