martes, 20 de diciembre de 2011

Le Marais

Era un placer despertar por la mañana cuando el sol ya había salido y calentaba la habitación con los débiles rayos que se colaban por las persianas. Miré el reloj, eran las 10.
Remoloneé un rato entre las sábanas y después me acerqué a la ventana para abrirla de par en par. Asomé la cabeza y vi mi calle del barrio de Le Marais. Mi piso era un tercero sin ascensor de 40 metros cuadrados, pero era muy luminoso y estaba situado en un ambiente lleno de vitalidad. Llevaba viviendo en él unos 7 meses. La verdad es mejor de lo que había esperado, ya que cuando llegué a París pensaba que tendría que vivir en algún piso sombrío de 20 metros cuadrados en las afueras de la ciudad con cuatro estudiantes más. En cambio, moraba en este bonito apartamento sola con mi gatita, como Audrey Hepburn y su gato naranja en Desayuno con Diamantes. Solo que mi vecino de arriba no era un galán de ojos azules sino una pareja de gays. 
Tranquilamente me hice el desayuno. Consistía en unas tartines avec de la confiture à la fraise y mi indispensable café avec beoucoup de sucre. Mientras lo tomaba, mi gatita se restregaba ronroneante contra mis tobillos. Cuando terminé, llené un cuenco con leche para mi gatita y mientras que ella daba los primeros lengüetazos a su desayuno, le acaricié su pelaje blanco. Después me vestí y me peiné. Cogí el abrigo, el bolso y las llaves y antes de salir de casa miré el reloj: 10.45.
Abrí el buzón. Facturas, propaganda, una suscripción a una revista de moda y... ¡Oh! Una postal. El matasellos era de Ginebra y con saber esto ya no me hizo falta ni leerla para saber de quién era. Qué extraño, ella siempre me escribía por carta. La imagen de la postal era un amanecer de la ciudad suiza con el río atravesándola. Una bonita estampa en tonos azulados que tenía toda la pinta de haber sido tomada una gélida mañana de febrero. Seguramente la habría comprado en aquel Marché aux Puces por el que tanto le gustaba curiosear.
¿Qué tan poca cosa tendría que contar que cupiese en una postal? Lo averiguaría más tarde. Guardé toda la correspondencia en el bolso y salí a la calle mientras me inundaban los recuerdos junto a esta loca amiga mía que a veces parecía que había nacido con la vida ya planificada de tantos compromisos que tenía.
La echaba de menos.

viernes, 6 de mayo de 2011

La riqueza

Librería Lello e Irmao; Oporto, Portugal.

Reinaba el silencio en aquel lugar. apenas me atrevía a respirar, para no enturbiar la quietud de aquel espacio. me movía lentamente para no causar el mínimo ruido. Allí, en la biblioteca, entre las estanterias llenas de libros, me sentía la persona más millonaria del mundo. Sí, porque la riqueza está en la cultura, no en el dinero.
en realidad no iba a sacar ningun libro, solo estaba alli porque me encantaba. las bibliotecas son el mejor invento del hombre, pues ponen la cultura a disposicion de TODOS. Se expande, la compartimos, enriquecemos.
aspiro profundamente el olor a polvo y a antiguo mientras miro los libros y me pregunto por cuantas manos habrán pasado ya, a cuantas personas habrán ilustrado. tantas, había tantas páginas y páginas por leer... Cuantos más libros lees más te quedan por leer. a veces me pregunto si me dara tiempo a leerlos todos antes de morir, si una vida será suficiente.
Miré el reloj, y a regañadientes acepté que tenía que irme de aquel templo a la cultura. Salí tal como había entrado: despacio y en silencio. Fuera anochecía. echo a andar y noto que el verano ya está en el aire, de una forma tan palpable que hasta se puede oler. El perfume del verano. no tengo frío pese a que el cielo está encapotado. una gota de lluvia cae sobre mi hombro. miro hacia las nubes y el chispeo me dibuja lágrimas en la cara. Parece que lloro. Pero soy la persona más feliz.

viernes, 15 de abril de 2011

Bienvenidos a mi mente...

... un lugar desordenado, caótico, confuso... os advierto, no sabeis dónde os estais metiendo

He creado el blog porque era un ejercicio de la clase de informática. la verdad es que no tenía mucho interés en esto pero creo que me animará bastante tener un lugar donde plasmar todo lo que pienso :)

Hoy he llegado a casa un poco nostálgica, o deprimida, no se muy bien que era lo que me pasaba. Lo cierto es que lo primero que he hecho ha sido encender el ordenador y poner canciones de Edith Piaf, mientras imaginaba que las bailaba lentamente con un parisino guapísimo, rubio de ojos azules en un gran salón con ventanales enormes con vistas a la torre Eiffel.

Llamadme pastelosa, cursi o lo que querais, me da igual :)