Las estrellas siempre me han sabido guiar,
pero esta noche el cielo está nublado
y tonta de mi, me deshice de la brújula.
No era una brújula perfecta, ni mucho menos,
tenía sus fallos, como todas,
pero era mi brújula,
llevaba tantos años con ella...
¿Tengo que aprender ahora a caminar sin ella?
Si vuelvo atrás para buscarla, ¿la encontraré?
¿Es lo correcto volver a buscarla?
Estoy desamparada, perdida, y estallo en mi grito mudo,
que son lágrimas calientes,
en medio de esta noche nublada, sin luna ni nada.
Hacía años que no lloraba tanto.
Yo quería pisar el húmedo musgo o la arena tibia
con mi brújula en la mochila,
pero se me cayó por el camino
o la tiré yo porque me pesaba mucho,
ya no me acuerdo,
ya qué importa.